Hola, mi nombre es Alfonso Pabías Alazar.
Quiero compartir mi experiencia porque sé que puede ser la esperanza que alguien necesita hoy.
Hubo un momento en mi vida en el que estaba completamente ausente de la realidad. Llegué a depender de medicamentos para intentar estabilizar mi mente, después de un proceso marcado por el consumo de sustancias psicoactivas.
Al inicio todo parecía normal: tenía pareja, trabajo, estabilidad. Pero empecé a rodearme de personas que me llevaron a tomar decisiones equivocadas. Comencé consumiendo marihuana, y lo que parecía algo pasajero se convirtió en un hábito. Un mal hábito que terminó dominando mi vida.
Poco a poco fui perdiendo todo lo que había construido. Uno a uno, mis proyectos, mis relaciones y mis sueños se fueron cayendo. Terminé atrapado en un ciclo sin esperanza, sin propósito y sin ganas de construir nada para mi futuro.
Llegué a estar en una estación de policía y posteriormente en un hospital psiquiátrico. Allí me estabilizaron con medicamentos, pero en el fondo yo sabía que necesitaba algo más que eso. Necesitaba una transformación profunda.
Fue entonces cuando se me presentó la oportunidad de ingresar a una comunidad terapéutica. Yo no sabía realmente qué signicaba eso. No entendía el proceso. Pero decidí darme la oportunidad de intentarlo.
En ese espacio encontré algo que había perdido: una luz.
Encontré profesionales comprometidos, psicólogos, terapeutas, acompañamiento familiar y un equipo que no solo veía mi consumo, sino a la persona que yo era. Me dejé guiar. Me dejé acompañar. Me comprometí con la metodología, con el proceso y conmigo mismo.
No fue fácil. Hubo retos internos muy fuertes. Hubo momentos en los que sentía que todo me jalaba hacia atrás. Pero esta vez fue más fuerte mi decisión de salir adelante que el deseo de volver al pasado.
Entendí que cada proceso es diferente. Que nadie vive la recuperación igual. Pero también entendí que sí es posible volver a construir.
Hoy puedo decir que encontré un nuevo sentido de vida. Que recuperé mi conciencia, mi propósito y mi dignidad.
Gracias a Ahura Restauración del Ser por acompañarme sin juzgarme, por creer en mí cuando yo no creía en mí mismo, y por mostrarme que la restauración comienza desde el interior.
Si estás pasando por algo similar, quiero decirte algo con claridad: sí hay salida. Pero debes decidir
dar el paso.